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Mujer comparte el Cordero

Por Orpha Ortega


Seguidoras de Cristo, el cordero es uno de los símbolos más profundos en la Biblia porque nos habla del plan de Dios para salvarnos.



En la tradición del antiguo Israel, las ovejas destinadas al sacrificio se reproducían con otras de la misma pureza para preservar la calidad del rebaño. Si nacía un animal con defecto, era descartado, porque el sacrificio debía representar la santidad de lo que sería ofrecido delante de Dios.


La Pascua establecida en Éxodo 12 enseñaba que el cordero debía ser para toda la familia. Si el hogar era pequeño, debía compartirlo con el vecino más cercano, porque el cordero siempre era suficiente.


La redención no estaba limitada por el tamaño de la familia ni por su condición espiritual o social. Incluso las mejores familias del pueblo necesitaban un cordero, porque la humanidad entera requería reconciliación con Dios.


El cordero no fue solo un símbolo para Israel, sino para toda la humanidad. El profeta Isaías declaró: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas… y como cordero fue llevado al matadero”, Isaías 53:6–8. La imagen bíblica muestra a la humanidad como ovejas perdidas y al Mesías como el Cordero que toma el lugar del pueblo para restaurar la comunión con Dios.


El evangelio de Juan comienza con una proclamación decisiva cuando Juan el Bautista vio a Jesús y dijo, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” Juan 1:29. El apóstol Pablo reafirma esta verdad al declarar que “Cristo, nuestra Pascua, fue sacrificado por nosotros” en 1 Corintios 5:7.

Considera las siguientes verdades del mensaje del Cordero:


  • El Cordero tenía que ser perfecto, sin mancha ni defecto, señalando a Cristo como el sacrificio santo aceptable delante de Dios.

  • El Cordero era suficiente para todos, incluso podía compartirse con el vecino, mostrando que la redención no tiene límites.

  • El Cordero muestra el precio de la salvación, recordando que la redención implicó sufrimiento y sacrificio.

  • El Cordero sustituye al pecador, tomando el lugar de la humanidad para restaurar la comunión con Dios.

  • El Cordero es central desde Génesis hasta Apocalipsis, siendo el mensaje continuo de toda la Escritura.


Hay una necesidad urgente de que las personas conozcan que Jesucristo murió también por ellos. Compartir el Cordero es compartir esperanza, perdón y vida eterna.


Recuerda que, bienaventurados son los invitados a las bodas del Cordero, porque esa invitación es necesaria para participar de la redención eterna. El Novio es el Cordero que, con amor tierno y silencioso, entregó su vida como precio de salvación.

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